Por AP Mentzer | Actualizado el 30 de agosto de 2022
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El bicarbonato de sodio, conocido químicamente como bicarbonato de sodio (NaHCO₃), es un alimento básico en el hogar y un compuesto versátil en los laboratorios científicos. Sus características físicas y químicas medibles lo convierten en un ejemplo de libro de texto de cómo se comporta la materia en diferentes condiciones.
El bicarbonato de sodio consta de un átomo de sodio (Na), un carbono (C), un hidrógeno (H) y tres oxígeno (O), lo que le da la fórmula NaHCO₃ o CHNaO₃. En peso, el compuesto tiene 57,1 % de sodio, 27,4 % de oxígeno, 14,3 % de carbono y 1,2 % de hidrógeno.
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La sustancia aparece como un polvo cristalino blanco que a veces se agrupa en pequeños grumos. Es inodoro e imparte un sabor ligeramente amargo y salado. A temperatura ambiente, el bicarbonato de sodio es un sólido. Su solubilidad es una propiedad física clave:se disuelve fácilmente en agua y puede recuperarse mediante simple evaporación.
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Los comportamientos químicos clave incluyen su alcalinidad y descomposición térmica. Una solución molar de bicarbonato de sodio al 1% en agua tiene un pH de 8,3, lo que la sitúa firmemente en el rango alcalino y explica su sabor amargo. Cuando se calienta por encima de 50 °C (122 °F), el bicarbonato de sodio se descompone en dióxido de carbono (CO₂), agua (H₂O) y una pequeña cantidad de carbonato de sodio (Na₂CO₃), un proceso que libera gas y se utiliza en aplicaciones de levadura.
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La naturaleza alcalina del bicarbonato de sodio le permite neutralizar los ácidos, lo que lo hace eficaz para limpiar, desodorizar y hornear. Su suave abrasividad también lo hace adecuado para un fregado suave, como limpiar los dientes o quitar manchas de las superficies.
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