• Home
  • Química
  • Astronomía
  • Energía
  • Naturaleza
  • Biología
  • Física
  • Electrónica
  • ¿Qué sucede cuando los depósitos de petróleo arden durante días después de los ataques aéreos?

    A principios de marzo, informes indicaron que los ataques aéreos estadounidenses-israelíes contra objetivos iraníes incendiaron múltiples instalaciones de almacenamiento de petróleo cerca de Teherán. Al menos cuatro depósitos fueron impactados, creando una gran columna de gases tóxicos y partículas.

    Los testigos describen una ciudad abrumada por el olor a petróleo quemado, con un espeso humo negro que oscurece la luz del día. La verdadera preocupación radica en la inhalación de los compuestos peligrosos liberados durante los incendios.

    El peligro inicial se manifiesta como lluvia ácida. Se espera que la lluvia ácida en Teherán, que suele asociarse con ciudades cargadas de smog, sea mucho más concentrada y dañina. La combustión libera dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y otros contaminantes que se mezclan con la humedad de las nubes y forman precipitaciones acidificantes. Cuando esta lluvia cae, puede corroer la infraestructura, dañar los cultivos, acidificar los cursos de agua y plantear graves riesgos para la salud humana.

    Si bien la lluvia ácida no daña directamente la piel, las finas partículas que transporta pueden penetrar el sistema respiratorio, provocando problemas cardiovasculares y, en casos graves, ataques cardíacos mortales. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) señala que "muchos estudios científicos han demostrado una relación entre estas partículas y la función cardíaca, como ataques cardíacos y efectos sobre la función pulmonar". EPA

    Consecuencias a largo plazo para la salud ambiental

    Es difícil determinar el perfil químico exacto de las emisiones de los depósitos en llamas de Teherán sin un muestreo directo, pero los expertos advierten que la concentración de toxinas podría ser varios órdenes de magnitud mayor que la lluvia ácida común en ciudades como Nueva Delhi o Beijing. En algunas evaluaciones, la columna ha sido etiquetada como "lluvia negra". La situación es comparable a la explosión de una refinería, que históricamente ha dejado a las comunidades cercanas con elevadas tasas de cáncer.

    Incluso las operaciones normales de las refinerías emiten contaminantes relacionados con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, los trastornos neurológicos, los problemas reproductivos y otros problemas de salud. Los carcinógenos clave incluyen benceno, óxidos de nitrógeno, cloruro de metileno, tolueno y metileno. Es probable que estos mismos químicos estén presentes en la nube tóxica sobre Teherán.

    La topografía de Teherán, que se asemeja a una cuenca, crea inversiones de temperatura que atrapan el aire contaminado cerca de la superficie. En consecuencia, la nube tóxica se ve obligada a descender, depositando sustancias químicas cancerígenas en los pulmones de los residentes y en el ciclo del agua de la ciudad. Sin una limpieza oportuna, la población enfrenta un riesgo creciente de enfermedades crónicas y mortalidad.

    © Ciencias y Descubrimientos https://es.scienceaq.com