1. Daños a los bosques: La lluvia ácida filtra nutrientes esenciales como el calcio y el magnesio del suelo, lo que dificulta que los árboles los absorban. Esto debilita los árboles, haciéndolos más susceptibles a enfermedades, insectos y condiciones climáticas adversas. La lluvia ácida también puede dañar directamente las hojas y las acículas, dificultando la fotosíntesis.
2. Contaminación del agua: La lluvia ácida ingresa a lagos, ríos y arroyos, reduciendo su pH. Esto puede matar peces y otras formas de vida acuática, alterar la cadena alimentaria y dañar ecosistemas sensibles. La acidificación también moviliza metales pesados en el suelo, que luego pueden contaminar los cursos de agua.
3. Daños a Edificios y Monumentos: La lluvia ácida puede erosionar y dañar edificios, estatuas y otras estructuras hechas de piedra, mármol y otros materiales. Los ácidos sulfúrico y nítrico de la lluvia ácida reaccionan con estos materiales, provocando que se deterioren y debiliten con el tiempo.