He aquí por qué:
* Altamente inflamable: El hidrógeno es el elemento más inflamable, lo que significa que se enciende fácilmente y arde rápidamente.
* Baja energía de ignición: El hidrógeno requiere muy poca energía para encenderse, lo que lo hace susceptible a incendios accidentales.
* Combustión rápida: El hidrógeno arde con un calor intenso y produce una gran cantidad de energía, lo que provoca explosiones devastadoras.
Esta inflamabilidad quedó trágicamente demostrada en el desastre del Hindenburg en 1937, donde un dirigible lleno de hidrógeno se incendió y explotó, matando a 36 personas.
Aunque el hidrógeno ofrecía la ventaja de ser más ligero que el aire, el riesgo de incendio era simplemente demasiado alto, lo que llevó a cambiar al helio, menos inflamable, para los dirigibles.