1. Solubilidad:
* La clorofila es más soluble en acetona que en el agua. Esto se debe a que la clorofila es una molécula no polar, mientras que el agua es polar. La acetona, siendo un disolvente ligeramente polar, puede disolver la clorofila de manera efectiva.
* La concentración de acetona es importante. La acetona pura puede desnaturalizar la clorofila y descomponerlo. Una solución del 80% ofrece un buen equilibrio de solubilidad y estabilidad.
2. Eficiencia de extracción:
* El 80% de acetona descompone efectivamente las paredes celulares y las membranas, liberando la clorofila en la solución.
* Esta concentración permite un proceso de extracción rápido y eficiente, minimizando el riesgo de degradación de la clorofila.
3. Prevención de la degradación de la clorofila:
* Si bien la acetona disuelve la clorofila, también ayuda a prevenir su degradación por:
* Minimizar el contacto con oxígeno, que puede oxidar la clorofila y causar decoloración.
* Actuar como un amortiguador, protegiendo la clorofila de los cambios de pH que pueden conducir a su descomposición.
4. Interferencia mínima:
* La acetona es relativamente inerte y no interfiere con el análisis espectroscópico de clorofila.
5. Facilidad de uso:
* El 80% de acetona está fácilmente disponible y fácil de manejar, por lo que es una opción práctica para la extracción de clorofila.
En resumen: El 80% de acetona ataca un equilibrio entre la extracción efectiva de la clorofila, la prevención de la degradación de la clorofila y la facilidad de uso.