1. Enzima-sustrato de unión: Las enzimas tienen una forma tridimensional específica con un sitio activo que se ajusta perfectamente a la forma de la molécula sobre la que actúa (el sustrato). Este ajuste preciso permite que la enzima se una al sustrato, formando un complejo enzimático-sustrato.
2. Tensión y orientación: Esta unión lleva a las moléculas del sustrato en proximidad y en la orientación correcta, lo que les facilita la reaccionamiento. La enzima también puede poner tensión en el sustrato, lo que hace que los enlaces dentro del sustrato sean más débiles y más propensos a romperse.
3. Bajo energía de activación: La enzima esencialmente proporciona una vía de reacción alternativa con una energía de activación más baja. La energía de activación es la cantidad mínima de energía requerida para que ocurra una reacción. Al reducir esta barrera, la enzima aumenta la velocidad a la que procede la reacción.
Analogía: Imagina un pase de montaña. Para llegar de un lado a otro, los excursionistas deben subir sobre un pico alto. El pico representa la energía de activación. Una enzima es como construir un túnel a través de la montaña, creando un camino más bajo para que los excursionistas viajen, acelerando así su viaje.
puntos clave para recordar:
* Las enzimas son altamente específicas, lo que significa que solo catalizan reacciones específicas.
* Las enzimas no se consumen en la reacción; Son reutilizables.
* La actividad enzimática puede estar influenciada por factores como la temperatura, el pH y la concentración de sustrato.
En resumen, las enzimas aceleran las reacciones químicas al proporcionar una vía de reacción alternativa con una energía de activación más baja, facilitando la interacción entre las moléculas de sustrato.