* las mismas partículas: Las moléculas o átomos individuales que conforman un líquido son las mismas que componen el gas. No cambian de tamaño.
* El espacio es la clave: La diferencia entre un líquido y un gas se trata principalmente del espacio entre estas partículas. En un líquido, las partículas están muy juntas y pueden moverse, pero todavía están relativamente cerca. En un gas, las partículas están mucho más separadas, moviéndose libremente en todas las direcciones.
* aumentó la energía: Cuando un líquido se convierte en un gas (se evapora), las partículas absorben energía, lo que hace que se muevan más rápido y se extiendan. Este aumento de la energía cinética supera las fuerzas atractivas que las mantienen juntas en un estado líquido.
Piense en ello de esta manera: Imagina a una multitud de personas paradas juntas en una habitación. Esto representa un líquido. Ahora imagine a esas mismas personas extendidas, moviéndose libremente y ocupando mucho más espacio. Esto es similar a un gas. Las personas individuales (partículas) no han cambiado de tamaño, pero están ocupando un volumen mucho mayor.