Así es como funciona:
1. Material de partida: El proceso comienza con carbono en forma de grafito (una forma común y suave de carbono).
2. Alta presión: El grafito está sujeto a una presión extremadamente alta, que generalmente excede los 5 gigapascales (GPA). Esta presión es comparable a la presión que se encuentra en lo profundo del manto de la Tierra.
3. Alta temperatura: Simultáneamente, el grafito se calienta a temperaturas extremadamente altas, típicamente superiores a 1500 ° C. Este calor proporciona la energía necesaria para romper los enlaces en la estructura del grafito.
4. Cristalización: En estas intensas condiciones, los átomos de carbono se reorganizan en la estructura de diamante muy ordenada y bien llena.
5. Enfriamiento y recuperación: Los cristales de diamante se enfrían lentamente a temperatura ambiente a alta presión para evitar que vuelvan al grafito. Esto da como resultado la formación de diamantes industriales.
Factores clave para una síntesis exitosa:
* Presión: La presión debe ser lo suficientemente alta como para forzar los átomos de carbono a la estructura de diamantes.
* Temperatura: La temperatura debe ser lo suficientemente alta como para proporcionar la energía para la transformación, pero no tan alta que derrita el carbono.
* Tiempo: El proceso lleva tiempo, generalmente horas a días, para que los cristales de diamantes crezcan a un tamaño deseado.
* Catalyst: Un catalizador de metal, como el hierro o el níquel, a menudo se usa para facilitar el proceso de transformación.
Diferencias clave de los diamantes naturales:
* Origen: Los diamantes industriales son de fabricación humana, mientras que los diamantes naturales se forman profundamente dentro del manto de la Tierra.
* pureza: Los diamantes industriales a menudo se dopan intencionalmente con otros elementos para lograr propiedades específicas.
* Color: Los diamantes industriales suelen ser incoloros o ligeramente amarillos, ya que típicamente son de carbono puro.
Aplicaciones de diamantes industriales:
Los diamantes industriales se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, que incluyen:
* Herramientas de corte: Para perforar, aserrar, moler y pulir.
* Abrasivos: Para pulir y moler materiales.
* disipadores de calor: Para disipar el calor en dispositivos electrónicos.
* Instrumentos ópticos: Para lentes, ventanas y otros componentes ópticos.
* Sensores de presión: Para medir altas presiones.