Aquí hay algunos contendientes, con explicaciones:
* Carburo de tungsteno: Esto es increíblemente difícil, resistir el rasguño y la abrasión mejor que casi cualquier otro material. Sin embargo, puede ser frágil, lo que significa que es fuerte bajo compresión pero débil bajo tensión o impacto.
* Titanium: Fuerte, liviano y resistente a la corrosión, el titanio es una opción fantástica para aplicaciones que necesitan una alta relación resistencia / peso. Es bastante difícil de romper, pero puede deformarse bajo cargas pesadas.
* aleaciones de acero: Muchas aleaciones de acero de alta resistencia como el acero inoxidable martensítico son increíblemente duras. Pueden soportar altas tensiones e impactos, lo que los hace ideales para aplicaciones estructurales.
Consideraciones importantes:
* Ductilidad: Los materiales dúctiles pueden deformarse significativamente antes de romperse.
* Hardidad: Esto se refiere a la capacidad del material para absorber energía antes de romperse.
* Aplicación: El metal "más difícil de romper" variará según las fuerzas que esté aplicando (compresión, tensión, cizallamiento) y el medio ambiente (temperatura, corrosión).
En conclusión: Ningún metal único es el "más difícil de romper". Se trata más de elegir el metal adecuado para la aplicación correcta y comprender sus propiedades.