Por Elliot Walsh, actualizado el 24 de marzo de 2022
Las bacterias son los organismos más prolíficos del planeta, con más de un billón de especies y más de cinco millones de billones de billones individuos. Aunque menos del 1% de estos microbios causan enfermedades en los humanos, pueden variar desde malestar estomacal leve hasta infecciones potencialmente mortales como la peste bubónica, que mató a unos 50 millones de personas en el siglo XIV.
Los antibióticos se dirigen selectivamente a estructuras y procesos bacterianos, sin afectar a las células humanas. Las clases comunes incluyen:
Desde la década de 1920, las bacterias han desarrollado resistencia, lo que impulsó el desarrollo de ensayos de susceptibilidad estandarizados. Los primeros métodos implicaban diluciones en serie de cultivos bacterianos en placas cargadas de antibióticos, lo que consumía mucho tiempo y era variable.
Estandarizada por los microbiólogos W.M.M.Kirby y A.W.Bauer, la prueba Kirby-Bauer sigue siendo el estándar de oro para la detección de resistencia rápida y confiable. El procedimiento es sencillo:
A medida que el antibiótico se difunde hacia afuera, las bacterias susceptibles se inhiben, creando un área circular clara sin crecimiento alrededor de cada disco, conocida como zona de inhibición. El tamaño de esta zona refleja directamente la sensibilidad bacteriana:las zonas más grandes indican una mayor susceptibilidad; las zonas más pequeñas sugieren resistencia.
La medición precisa es fundamental para interpretar los resultados. Siga estos pasos:
Todas las medidas deben registrarse en milímetros (mm).
Utilice las tablas de referencia CLSI para interpretar el diámetro en relación con las especies bacterianas y el antibiótico. Estos gráficos se pueden encontrar aquí .