Las plantas son organismos celulares con paredes rígidas y clorofila, lo que permite la fotosíntesis. Se dividen ampliamente en grupos vasculares y no vasculares. Las plantas no vasculares, a menudo llamadas briófitas, representan los primeros linajes que colonizaron la tierra y conservan muchos rasgos ancestrales.
Las plantas no vasculares carecen de xilema y traqueidas especializadas, los conductos que utilizan las especies vasculares para transportar agua y minerales. Como resultado, dependen de mecanismos simples de difusión y transporte celular, como el flujo citoplasmático, para mover los nutrientes por todo el cuerpo.
Estos organismos existen desde hace más de 450 millones de años y evolucionaron a partir de algas acuáticas. Las briofitas modernas (musgos (Bryophyta), hepáticas (Marchantiophyta) y anthocerotophyta) ilustran esta profunda historia evolutiva.
Debido a que no poseen un sistema vascular, los briofitos prosperan en hábitats húmedos donde pueden absorber agua directamente a través de sus tejidos. Su morfología es simplificada:carecen de hojas, tallos y raíces verdaderas. En cambio, crecen cojines, esteras o mechones bajos que se anclan al suelo, las rocas o la corteza de los árboles a través de pequeñas estructuras parecidas a raíces llamadas rizoides.
Las formas de crecimiento incluyen brotes de hojas (musgos y hepáticas de hoja) y cuerpos taloides (hornworts y algunas hepáticas). Las hojas o escamas parecidas a hojas son fotosintéticas y los tallos y rizoides sostienen a la planta mecánica y nutricionalmente.
La reproducción sigue la clásica alternancia de generaciones:un gametofito haploide de vida larga produce gametos, mientras que un esporofito diploide de vida corta genera esporas. Los espermatozoides necesitan una película de agua para nadar hasta la arquegonia, lo que hace que los briofitos dependan de las condiciones de humedad para la fertilización.
La dispersión de esporas se produce a través de esporangios, estructuras especializadas que liberan esporas al aire o al agua. Muchas briófitas también se reproducen asexualmente mediante gemas o fragmentación, lo que permite una rápida colonización de sustratos adecuados.
La transmisión citoplasmática facilita el transporte interno de nutrientes y orgánulos en ausencia de tejidos vasculares.
Las plantas no vasculares fueron fundamentales para oxigenar la atmósfera de la Tierra y continúan desempeñando funciones vitales en el funcionamiento de los ecosistemas.
Hepáticas (Marchantiophyta) – más de 7.000 especies en todo el mundo. Exhiben esteras taloides o estructuras foliares y producen esporofitos cortos que carecen de estomas.
Anthocerotophyta) – alrededor de 160 especies. Sus característicos esporofitos, largos y con forma de cuerno, contienen estomas y dispersan las esporas a través de pseudoelaters.
Musgos (Bryophyta) – el grupo más diverso con más de 10.000 especies. Los musgos tienen hojas pequeñas y aplanadas, rizoides y, a menudo, un esporofito bien desarrollado que incluye una seta, esporangio y peristoma.
Estudios filogenómicos recientes sugieren que los musgos y los hornworts pueden ser parientes más cercanos de las plantas vasculares que de las hepáticas, lo que remodela nuestra comprensión de la evolución de las plantas.