La clonación es un proceso complejo y delicado, e incluso con avances en tecnología, un porcentaje significativo de embriones clonados no se desarrollan o resulta en descendientes poco saludables. Esto significa que la clonación es actualmente ineficiente y derrochadora, lo que lleva a preocupaciones éticas sobre el sufrimiento de los animales utilizados en el proceso.