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En el espacio, la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta, tal como en el papel. Sin embargo, la atracción gravitacional de la Tierra, la Luna y otros cuerpos curva todas las trayectorias. Por eso un vuelo verdaderamente recto a la Luna no es práctico.
Cada nave espacial siente la fuerza de la gravedad, por lo que en lugar de una trayectoria recta sigue una elipse, una parábola o una hipérbola. En 1959, la sonda Luna1 aprovechó una órbita elíptica muy amplia y completó el viaje en 34 horas, uno de los recorridos más rápidos registrados.
Para la mayoría de las misiones, el camino más eficiente desde el punto de vista energético es una elipse de transferencia de Hohmann que comienza cerca de la Tierra y llega a la Luna en su punto más lejano. El Apolo 11, por ejemplo, siguió esta ruta y alcanzó la superficie lunar en unos cinco días.
Para acercarse a una línea recta necesitaría gastar mucho más delta-v, lo que requiere combustible adicional y reduce la capacidad de carga útil. Debido a estas compensaciones, es poco probable que supere el récord de 34 horas de Luna1 con la tecnología de lanzamiento actual.