Cuando pensamos en láseres, Hollywood nos ha pintado una imagen de rayos brillantes y amplios que atraviesan el vacío. La realidad, sin embargo, es mucho menos dramática.
A diferencia de las fuentes de luz ordinarias, los láseres emiten una longitud de onda única y estrecha de luz visible, por lo que cada fotón del haz comparte casi el mismo color. Esta coherencia hace que un rayo láser parezca una corriente concentrada y coherente capaz de cortar o quemar materiales. El término láser en sí mismo es un acrónimo de "amplificación de luz por emisión estimulada de radiación", que describe el proceso en el que los átomos excitados obligan a los electrones a emitir fotones en fase.
Debido a que los fotones de un láser son tan uniformes, normalmente sólo vemos el rayo cuando interactúa con la materia. En la Tierra, el polvo, la niebla o las partículas de las nubes dispersan los fotones, convirtiendo la corriente invisible en una raya visible. Un puntero láser portátil, por ejemplo, produce sólo un pequeño punto rojo porque su salida es demasiado débil para generar una columna visible en condiciones normales del aire.
En 2022, se capturaron en vídeo una serie de destellos de láser verde sobre el Atlántico. La fuente resultó ser un satélite de la NASA diseñado para mapear las capas de hielo y la topografía terrestre. Los rayos eran visibles sólo cuando las nubes dispersaban la luz, haciendo que los láseres aparecieran como fugaces rayas verdes en el cielo. Este incidente ilustra que los rayos láser requieren que las partículas atmosféricas se vuelvan visibles; de lo contrario, la luz permanece invisible a simple vista.
Más allá de la atmósfera de la Tierra (aproximadamente 400 millas sobre la superficie), el espacio es un vacío casi perfecto. El medio interplanetario contiene aproximadamente un átomo por metro cúbico, una densidad insuficiente para dispersar o refractar fotones láser en un haz visible. En consecuencia, los icónicos fásers de Star Trek o el duelo láser masivo en Moonraker parecería invisible si se colocara en el vacío abierto del espacio.
Sin embargo, existen entornos especiales en los que un láser puede resultar perceptible. En regiones densas con polvo o plasma, los fotones dispersos podrían crear un brillo tenue, pero tales condiciones son raras en la inmensidad del espacio.
En 2021, investigadores de la Universidad de Bonn demostraron un método para hacer visibles los rayos láser incluso en el vacío. Publicado en Revisión Física Aplicada , la técnica utiliza dispersores diseñados para producir una señal detectable, un avance que podría mejorar la alineación del láser para la computación cuántica. Si bien esto no se traduce en la “danza láser” cinematográfica que se ve en las películas, marca un avance significativo en nuestra comprensión de la propagación de la luz en entornos de baja densidad.
En resumen, la representación que hace Hollywood de los rayos láser en el espacio es una exageración visual. La física de la emisión láser, combinada con el casi vacío del espacio interestelar, significa que los rayos icónicos que vemos en la pantalla serían invisibles para los observadores más allá de la atmósfera de la Tierra.