1. Composición rocosa: Todos los planetas internos están compuestos principalmente de roca y metal, lo que les da una superficie sólida.
2. Tamaño y masa más pequeños: En comparación con los gigantes de gas, los planetas internos son significativamente más pequeños y menos masivos.
3. Más cerca del sol: Orbitan mucho más cerca del sol que los planetas exteriores.
4. menos lunas (o ninguna): Ninguno de los planetas internos tiene una gran cantidad de lunas, con Tierra que tiene una, Marte tiene dos, y Mercurio y Venus no tienen ninguna.