1. Cambie los materiales de superficie: Diferentes materiales tienen diferentes coeficientes de fricción. Las superficies más ásperas generalmente tienen coeficientes de fricción más altos, lo que resulta en una mayor fuerza de fricción. Por ejemplo, el caucho en el concreto tiene un coeficiente de fricción más alto que la madera en el hielo, lo que lleva a una fuerza de fricción más fuerte.
2. Cambie la fuerza normal: La fuerza de fricción es directamente proporcional a la fuerza normal. La fuerza normal es la fuerza que presiona las dos superficies juntas. Aumentar la fuerza normal (por ejemplo, al agregar más peso sobre un objeto) aumentará la fuerza de fricción. Por el contrario, reducir la fuerza normal (por ejemplo, levantando parte del peso) disminuirá la fuerza de fricción.