* Clima: El clima influye en la tasa de meteorización y descomposición, que afecta la composición del suelo.
* Material principal: El tipo de roca subyacente dicta el contenido mineral inicial del suelo.
* Actividad biológica: Los organismos como las lombrices de tierra, las bacterias y los hongos descomponen la materia orgánica, contribuyendo a la formación del suelo.
* Topografía: La pendiente, la elevación y el drenaje influyen en el desarrollo del suelo.
Sin embargo, en general, el horizonte A se caracteriza por:
* Contenido alto de materia orgánica: Aquí es donde se acumulan la mayoría de las plantas y animales descompuestos.
* Color más oscuro: El humus, la materia orgánica descompuesta, le da a la capa superior del suelo su color oscuro.
* Contenido mineral: Una mezcla de minerales derivados del material principal.
* Organismos vivos: Una amplia variedad de organismos prosperan en esta capa.
Los tipos de suelo comunes que se encuentran en el horizonte A incluyen:
* Loam: Una mezcla bien equilibrada de arena, limo y arcilla, ideal para el crecimiento de las plantas.
* Sandy Loam: Contiene más arena, lo que lleva a un buen drenaje pero potencialmente menos retención de nutrientes.
* arcilla: Contiene más arcilla, lo que resulta en una mejor retención de agua pero un drenaje potencialmente pobre.
* Silt Loam: Rico en limo, ofreciendo un equilibrio de drenaje y retención de agua.
Es importante tener en cuenta: No hay un solo "tipo" de suelo que se encuentre en el horizonte A. El tipo de suelo específico depende de la combinación única de factores mencionados anteriormente.