Por Jo Jackson
Actualizado el 24 de marzo de 2022
Cuando un imán entra en escena, diferentes metales reaccionan de distintas maneras. Algunos se sienten fuertemente atraídos, otros sólo débilmente y algunos incluso resisten la atracción. Comprender estas interacciones ayuda tanto a los ingenieros como a los aficionados y a las mentes curiosas.
Los metales ferromagnéticos exhiben una poderosa atracción hacia los campos magnéticos y pueden retener el magnetismo después de que se elimina el campo externo. Son la columna vertebral de los imanes permanentes. Los principales metales ferromagnéticos son:
Las aleaciones que contienen metales ferromagnéticos heredan sus propiedades magnéticas. El acero, una aleación de hierro con carbono y otros elementos, destaca por su mayor dureza y retención magnética más prolongada en comparación con el hierro puro. Sin embargo, cuando se calienta más allá de una temperatura crítica (el punto de Curie), el acero (y muchos metales ferromagnéticos como el níquel) pierden su magnetismo.
Las sustancias ferrimagnéticas, como las ferritas, la magnetita y la imán natural, contienen óxidos de hierro mezclados con otros óxidos metálicos. Si bien se sienten atraídos por los campos magnéticos, generalmente no pueden magnetizarse ellos mismos. Históricamente, la piedra imán fue el primer material naturalmente magnetizado descubierto por los humanos.
Los metales paramagnéticos experimentan sólo una débil atracción hacia los imanes y no retienen el magnetismo una vez que se elimina el campo externo. Los ejemplos clave incluyen cobre (Cu), aluminio (Al) y platino (Pt). La temperatura influye:a temperaturas muy bajas, el aluminio, el uranio y el platino se vuelven ligeramente más sensibles a los campos magnéticos. Debido a su sutil interacción, se requieren instrumentos sensibles para medir su respuesta magnética.
En resumen, el comportamiento magnético de los metales varía desde la atracción fuerte y persistente de los materiales ferromagnéticos hasta la atracción fugaz y dependiente de la temperatura de los metales paramagnéticos. Reconocer estas diferencias es esencial para las aplicaciones en electrónica, ciencia de materiales y tecnología cotidiana.