Barreras físicas:
* cutícula: Una capa cerosa e impermeable en la superficie de las hojas y tallos que previene la pérdida de agua y protege contra los patógenos.
* Epidermis: La capa más externa de células en hojas, tallos y raíces. Proporciona una barrera contra el daño físico y los patógenos.
* corteza: En plantas leñosas, la corteza es una capa resistente y protectora que rodea el tronco y las ramas. Ayuda a proteger contra el fuego, las plagas y las enfermedades.
* espinas y espinas: Estructuras afiladas y puntiagudas que disuaden los herbívoros de comer la planta.
* Tricomes: Pequeñas estructuras similares al cabello que se pueden encontrar en hojas, tallos y flores. Pueden proteger contra los insectos, la radiación UV y la pérdida de agua.
Defensas químicas:
* Toxins: Muchas plantas producen toxinas que las hacen desagradables o incluso venenosas para los herbívoros.
* Compuestos antimicrobianos: Las plantas producen una variedad de productos químicos que inhiben el crecimiento de bacterias, hongos y otros patógenos.
* aleloquímicos: Las plantas pueden liberar estos productos químicos en el suelo para inhibir el crecimiento de las plantas competidoras.
Otros mecanismos de protección:
* Drop de hoja: Algunas plantas arrojan sus hojas en el otoño o durante los períodos de sequía para conservar el agua y la energía.
* latencia: Las plantas pueden ingresar a un estado latente durante condiciones desfavorables, como inviernos fríos o veranos calientes.
* Defensas de plantas: Cuando se atacan, algunas plantas liberan hormonas que desencadenan una variedad de defensas, como producir toxinas o atraer insectos depredadores.
Ejemplos:
* cactus: Espinas, cutícula gruesa y un sistema de raíz poco profunda para conservar agua en ambientes áridos.
* Ivy venenosa: Contiene urushiol, un aceite tóxico que causa reacciones alérgicas en los humanos.
* robles: Producen taninos, que son compuestos amargos que disuaden los herbívoros.
* Rosemary: Produce compuestos antimicrobianos que lo protegen de las infecciones fúngicas.
Estas estructuras protectoras son cruciales para la supervivencia de las plantas, lo que les permite prosperar en diversos entornos y defenderse de una amplia gama de amenazas.