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Saturno, el sexto planeta desde el Sol, es famoso por sus icónicos anillos y su clasificación como gigante gaseoso. A diferencia de los planetas terrestres, Saturno carece de corteza, manto o núcleo sólidos en el sentido tradicional; en cambio, presenta una atmósfera de múltiples capas que gradualmente pasa a un interior fluido.
La mayor parte del planeta está compuesta abrumadoramente de hidrógeno y helio:alrededor del 96% de su masa. También hay trazas de amoníaco, metano y vapor de agua, junto con aerosoles de hielo de amoníaco, hielo de agua e hidrosulfuro de amonio que contribuyen a los colores distintivos de sus bandas de nubes.
Saturno es el planeta menos denso del Sistema Solar, con una densidad media de 0,687 gcm⁻³, lo que resalta su interior fluido.