1. Sistema de fosfageno (ATP-PCR): Esta es la fuente de energía más inmediata, que proporciona ráfagas rápidas de energía para actividades de alta intensidad que duran hasta 10 segundos. Se basa en ATP preexistente (trifosfato de adenosina) almacenado en los músculos y la descomposición del fosfato de creatina (CP) para reponer ATP. Piense en el sistema como el sistema "Sprinter".
2. glucólisis anaeróbica: Este sistema utiliza glucosa (azúcar) almacenada en músculos para la producción de energía sin oxígeno. Proporciona energía para actividades que duran de 10 segundos a 2 minutos y es responsable de esa sensación de ardor en los músculos durante el ejercicio intenso. Es el sistema de "corredor de media distancia".
3. Sistema aeróbico: Este es el más lento de activarse pero el más sostenible, utilizando oxígeno para romper los carbohidratos, las grasas e incluso las proteínas para la energía. Fuelve las actividades que duran más de 2 minutos y es esencial para los ejercicios de resistencia. Piense en ello como el sistema "Marathon Runner".
Cómo se relacionan con el sistema musculoesquelético:
* Estos sistemas de energía proporcionan el combustible necesario para las contracciones musculares, lo que nos permite movernos, levantar y realizar diversas actividades.
* El sistema de energía utilizado depende de la intensidad y la duración de la actividad. Por ejemplo, Sprinting utiliza el sistema de fosfageno, mientras que la carrera de larga distancia se basa principalmente en el sistema aeróbico.
* Comprender estos sistemas nos ayuda a optimizar las estrategias de capacitación y recuperación para mejorar el rendimiento musculoesquelético.
Es importante tener en cuenta que los tres sistemas funcionan juntos, con el cambio de sistema dominante en función de las demandas de la actividad. No hay un solo sistema dedicado únicamente al sistema musculoesquelético, sino más bien una interacción compleja de fuentes de energía que alimentan la función muscular.