respiración aeróbica requiere oxígeno y produce un rendimiento neto de 36-38 moléculas ATP por molécula de glucosa. Este proceso tiene lugar en las mitocondrias de las células eucariotas e involucra cuatro etapas principales:
1. glucólisis: La glucosa se descompone en piruvato, produciendo una pequeña cantidad de ATP.
2. oxidación de piruvato: El piruvato se convierte en acetil-CoA.
3. ciclo Krebs: Acetil-CoA se oxida, generando portadores de electrones (NADH y FADH2).
4. Cadena de transporte de electrones: Los electrones se pasan a lo largo de una cadena de proteínas, liberando energía para bombear protones a través de la membrana mitocondrial. Esto crea un gradiente de protones que impulsa la síntesis de ATP.
respiración anaeróbica no requiere oxígeno y solo produce 2 moléculas ATP por molécula de glucosa. Este proceso ocurre en el citoplasma de las células e implica solo glucólisis seguida de fermentación, que regenera NAD+ para permitir que la glucólisis continúe.
Por lo tanto, la respiración aeróbica es mucho más eficiente para producir energía que la respiración anaerobia.