* Punto de partida: El alimento que comemos contiene Energía química almacenado en los enlaces de moléculas complejas como carbohidratos, grasas y proteínas.
* Proceso digestivo: Nuestros cuerpos descomponen estas moléculas complejas en las más simples a través de mecánica (masticar, batir) y químico (enzimas) procesos.
* Resultado: Las moléculas más simples (azúcares, ácidos grasos, aminoácidos) se absorben en el torrente sanguíneo y se transportan a nuestras células.
* Utilización celular: Dentro de nuestras células, estas moléculas más simples se usan como bloques de construcción o descomponidos aún más para liberar Energía química en forma de ATP (trifosfato de adenosina). Esta energía impulsa todos los procesos esenciales de la vida, como la contracción muscular, los impulsos nerviosos y el crecimiento celular.
Entonces, la transformación de energía general es:
Energía química (alimentos) → Energía química (moléculas más pequeñas) → Energía química (ATP)
Es importante tener en cuenta que si bien la digestión en sí no crea energía directamente, es el paso crucial el que hace que la energía en los alimentos esté disponible para nuestras células.