* Energía química: Los músculos almacenan energía en forma de enlaces químicos dentro de moléculas como ATP (trifosfato de adenosina).
* Contracción muscular: Cuando el jugador decide lanzar, su cerebro envía señales a los músculos. Esto desencadena una serie de reacciones químicas que rompen los enlaces en ATP, liberando energía.
* Energía mecánica: Esta energía liberada se usa para contraer los músculos, lo que hace que el brazo se balancee y acelere la pelota.
* Energía cinética: A medida que la pelota se acelera, gana energía cinética, que es la energía del movimiento.
En esencia, el jugador convierte la energía química almacenada en sus músculos en energía mecánica para mover su brazo y, en última instancia, en energía cinética en la pelota.