Por Angie Chipera Actualizado el 24 de marzo de 2022
Si bien tanto los metales de transición como los metales de transición internos ocupan bloques adyacentes en la tabla periódica, sus configuraciones electrónicas y reactividad divergen marcadamente. Dentro de la serie de transición interna, los lantánidos y actínidos exhiben comportamientos distintos a pesar de que ambos están clasificados como elementos de tierras raras.
El número atómico de un elemento (su recuento de protones) define su posición en la tabla periódica. Los metales de transición abarcan números atómicos del 21 al 118, abarcando también los metales de transición internos.
Ambos grupos comparten un marco de bloque d, pero sus patrones de ocupación de electrones difieren. Los metales de transición internos, con participación de electrones f, son más propensos a perder electrones y normalmente forman +3 estados de oxidación en comparación con los +2 estados comunes en los metales de transición.
Los lantánidos, del 57 (La) al 71 (Lu), comparten perfiles de reactividad consistentes. Estos metales blandos y maleables son altamente reactivos, se oxidan fácilmente en el aire y desempeñan funciones cruciales en la electrónica, la catálisis y los materiales avanzados.
Los actínidos abarcan números atómicos del 89 (Ac) al 103 (Lr) y son universalmente radiactivos. El uranio y el plutonio, los dos actínidos naturales, sustentan la energía y las armas nucleares, mientras que todos los actínidos más pesados son sintéticos.