Por Amy Rodríguez
Actualizado el 24 de marzo de 2022
Las tuberías son esenciales para transportar líquidos de forma segura, desde petróleo crudo hasta agua potable. Cuando se unen metales diferentes, como el latón y el hierro, la electrólisis puede acelerar la corrosión, poniendo en peligro la integridad estructural del sistema. Las siguientes estrategias basadas en evidencia ayudan a proteger estos conjuntos de tuberías con el tiempo.
La electrólisis ocurre cuando dos metales diferentes se exponen a un electrolito (agua o suelo húmedo). En la serie galvánica, el hierro ocupa la posición 4, mientras que el latón está en la posición 9. El latón de mayor rango dona electrones al hierro de menor rango, lo que provoca que el hierro se corroa. Comprender esta relación es clave para diseñar conexiones resistentes a la corrosión.
Reducir el área de contacto entre el latón y el hierro reduce drásticamente el riesgo de corrosión galvánica. Los pasos prácticos incluyen:
La química del agua municipal juega un papel fundamental. Si bien el fluoruro puede aumentar la corrosión, varios aditivos mitigan este efecto:
El pH del agua es un factor crítico. El agua ácida (pH bajo) carece de suficiente carbonato de calcio para proteger las superficies metálicas, lo que acelera la corrosión. Mantener un pH ligeramente alcalino (normalmente entre 7,5 y 8,5) ayuda a preservar la integridad de las tuberías de latón y hierro.
La implementación de estas medidas preserva la longevidad de las tuberías, reduce los costos de mantenimiento y protege la salud pública al evitar la lixiviación de partículas metálicas en el agua potable.
Al combinar la selección de materiales, el control del área de superficie y la gestión de la química del agua, los ingenieros pueden garantizar sistemas de tuberías de latón a hierro confiables y duraderos.