• Home
  • Química
  • Astronomía
  • Energía
  • Naturaleza
  • Biología
  • Física
  • Electrónica
  • ¿Qué pasa con las palas de las turbinas eólicas fuera de servicio? La sorprendente realidad

    Foto de Prasit/Getty Images

    La energía eólica, que tiene sus raíces hace más de un milenio en los primeros molinos de viento persas, se ha convertido en una piedra angular de la combinación mundial de energías renovables. Las turbinas eólicas modernas aprovechan las fuerzas aerodinámicas para impulsar generadores, suministrando electricidad limpia a millones de hogares y empresas.

    Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Estados Unidos opera actualmente más de 75.600 turbinas. Cada generación sucesiva es más grande:las unidades modernas suelen superar los 300 pies de altura, con aspas que se extienden por más de 200 pies. Si bien el tamaño aumenta la producción de energía, también amplifica el desperdicio al final de su vida útil. Las hojas soportan condiciones climáticas adversas y estrés mecánico, por lo que es necesario reemplazarlas cada 20 a 25 años. Accidentes como colisiones con pájaros, rayos o daños durante el transporte pueden acelerar la jubilación. La eliminación adecuada de estas palas fuera de servicio plantea un importante desafío medioambiental.

    Lamentablemente, la mayoría de las palas retiradas terminan en vertederos, lo que socava las credenciales ecológicas de la energía eólica. Un estudio de Waste Management de 2015 proyectó que para 2050, los residuos acumulados de palas de turbina podrían alcanzar los 47 millones de toneladas. Está surgiendo una solución prometedora:el reciclaje masivo de palas para convertirlas en valiosos materiales de construcción.

    Reciclaje de álabes de turbina:un complejo desafío de ingeniería

    Witthaya Prasongsin/Getty Images

    Reciclar palas eólicas es muy difícil porque están fabricadas con compuestos de fibra de vidrio, una mezcla de fibras de vidrio y resina polimérica. En los flujos de reciclaje convencionales, el vidrio y el plástico deben separarse, pero las fibras de la fibra de vidrio están entrelazadas a nivel microscópico, lo que hace que la separación sea inviable. En consecuencia, las palas ya no son aptas para el reciclaje convencional.

    En 2020, Veolia, líder mundial en servicios medioambientales, lanzó una iniciativa para abordar este problema. Al analizar la composición química de las palas, Veolia identificó que el dióxido de silicio (sílice), el componente principal del vidrio, abunda en las fibras. Esta idea abrió la puerta a una nueva vía de reutilización:convertir sílice en cemento.

    La fabricación de cemento se basa tradicionalmente en la piedra caliza. Al sustituir parcialmente la piedra caliza con sílice procedente de palas fuera de servicio, los fabricantes pueden producir una variante del cemento que conserve un rendimiento comparable. Además, la resina presente en las palas puede servir como fuente de combustible durante el procesamiento del cemento, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles. Si bien aún se encuentra en las primeras etapas de adopción, este enfoque ofrece una alternativa sostenible a la eliminación en vertederos y crea una economía circular para los componentes de las turbinas eólicas.

    Otras empresas están explorando rutas de conversión adicionales, transformando la fibra de vidrio en productos de construcción como paneles compuestos o materiales de refuerzo. Estas tecnologías emergentes señalan un cambio hacia una gestión responsable del final de su vida útil para el sector eólico.




    © Ciencias y Descubrimientos https://es.scienceaq.com