* Las proteínas son sensibles al calor: Las enzimas son proteínas, y las proteínas son moléculas complejas con intrincadas formas tridimensionales. Esta forma es esencial para su función:la forma específica del sitio activo de una enzima le permite unirse a un sustrato específico y catalizar una reacción.
* El calor interrumpe los enlaces: Cuando aumenta la temperatura, proporciona más energía a las moléculas. Esta energía puede interrumpir los enlaces débiles (enlaces de hidrógeno, fuerzas de van der Waals) que ayudan a mantener unidas la estructura de la proteína.
* Cambios de forma: A medida que estos enlaces se rompen, la molécula enzimática comienza a desarrollarse y perder su forma original. Este proceso se llama desnaturalización .
* Pérdida de la función: La enzima desnaturalizada ya no tiene la forma correcta del sitio activo para unirse a su sustrato. Esto significa que no puede catalizar la reacción para la que fue diseñada, perdiendo efectivamente su función.
Piense en ello así: Imagina una llave y una cerradura. La llave (enzima) tiene una forma específica que le permite caber en la cerradura (sustrato). El calor actúa como un martillo, rompiendo la llave y cambiando su forma, por lo que ya no encaja en la cerradura.
En resumen: Las altas temperaturas interrumpen los enlaces débiles dentro de la estructura de una enzima, lo que hace que se desarrolle y cambie de forma, lo que lleva a una pérdida de función.