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Venus completa una órbita alrededor del Sol en 225 días terrestres, viajando un promedio de 108 millones de kilómetros (67 millones de millas) a lo largo de una trayectoria casi circular. A diferencia de la mayoría de los planetas, Venus gira sobre su eje en dirección retrógrada (en el sentido de las agujas del reloj desde la perspectiva de la Tierra). Su rotación es tan lenta que un día venusino dura 243 días terrestres.
Debido a su proximidad a la Tierra, Venus brilla casi tanto como la Luna. Alterna entre ser la “estrella vespertina” y la “estrella de la mañana” cada 584 días, dependiendo de si ha alcanzado o pasado a la Tierra en su órbita. En su punto más cercano, a unos 42 millones de kilómetros (26 millones de millas), su espesa capa de nubes lo hace excepcionalmente luminoso.
Un tránsito ocurre cuando Venus pasa directamente entre el Sol y la Tierra. Los tránsitos se presentan en pares separados por ocho años, un patrón registrado por primera vez con la llegada del telescopio en 1631 y 1639. El par más reciente ocurrió en 2004 y 2012, y el siguiente se espera para 2117.
La atmósfera de Venus es una densa envoltura de vapor de agua y nubes de ácido sulfúrico, que produce una presión aplastante en la superficie y un efecto invernadero que mantiene las temperaturas alrededor de 470°C (880°F). La superficie del planeta está marcada por cráteres, volcanes extintos y grandes formaciones en forma de escudos que se parecerían a continentes si hubiera océanos presentes. Las variaciones de temperatura entre el día y la noche son mínimas debido a la capa de nubes aislante.
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