Los alimentos contienen energía química almacenada en los enlaces de carbohidratos, grasas y proteínas. Nuestros cuerpos descomponen estas moléculas a través de la digestión y el metabolismo, liberando la energía almacenada dentro de ellas. Esta energía se usa para varias funciones corporales, incluidas:
* Procesos celulares: Mantener la función celular, el crecimiento y la reparación.
* Actividad física: Movimiento, ejercicio y tareas cotidianas.
* Manteniendo la temperatura corporal: Manteniendo nuestra temperatura corporal central estable.
* Función cerebral: Pensamiento, aprendizaje y respuestas emocionales.
Si bien el sol es la última fuente de energía para el planeta (alimentando la fotosíntesis en las plantas, que luego se convierten en nuestro alimento), no es directamente nuestra fuente de energía principal. Obtenemos nuestra energía de los alimentos que consumimos, que a su vez proviene del sol indirectamente.