Si bien el concepto no era del todo nuevo, la traducción y el comentario de Du Châtelet sobre el * Principia Mathematica * de Isaac Newton * en 1749, que incluía sus propias ideas innovadoras sobre la conservación de la energía, fue crucial para solidificar el principio.
Es importante tener en cuenta que el principio no se estableció completamente hasta más tarde, con el trabajo de James Prescott Joule en el siglo XIX demostrando la equivalencia del trabajo mecánico y el calor, pero la contribución de Du Châtelet fue significativa para sentar las bases para esta ley fundamental de la física.